Alimentos funcionales ¿funcionan?

Alimentos funcionales

El concepto de “alimento funcional” se creó en Japón para mejorar la calidad de vida de determinados sectores de la población.

En los últimos años nos invaden los alimentos funcionales en las grandes superficies. Actualmente se comercializan en España unos 200 tipos, pero este concepto nació en Japón. En los años 80, las autoridades sanitarias niponas se dieron cuenta que para controlar los gastos sanitarios, generados por la mayor esperanza de vida de la población anciana, había que garantizar también una mejor calidad de vida.

¿Qué son los alimentos funcionales?

Los alimentos funcionales se podrían definir como aquellos alimentos, que se consumen como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos, que ofrecen beneficios para la salud y reducen el riesgo de sufrir enfermedades. Entre los más importantes se encuentran «los alimentos enriquecidos», como por ejemplo: cereales con fibra y minerales, leches enriquecidas con calcio, zumos a los que se les ha añadido vitaminas y minerales, huevos enriquecidos con ácidos grasos omega-3, etc.

Estos alimentos pueden formar parte de la dieta de cualquier persona, pero además, están especialmente indicados en aquellos «grupos de población con necesidades nutricionales especiales» como las personas mayores, las embarazadas y los niños, aquellas personas con intolerancias a determinados alimentos, los que padecen estados carenciales y los colectivos con riesgos de sufrir determinadas enfermedades (osteoporosis, diabetes, cardiovasculares, gastrointestinales,  etc.).

Marco jurídico europeo de los alimentos funcionales y las alegaciones de salud

Las condiciones de higiene y seguridad de los alimentos funcionales están reguladas como cualquier otro alimento


Debido al creciente interés en el concepto de los  «Alimentos Funcionales»  y en las «Alegaciones de Salud», aquellas que hacen referencia a «funciones de mejora» y «reducción de riesgo de enfermedades», la Unión Europea creó la FUFOSE (Functional Food Science in Europe). El proyecto FUFOSE se centró en seis áreas de la ciencia y la salud:

  1. Crecimiento y desarrollo, como ocurre en el embarazo, lactancia e infancia.
  2. Metabolismo o utilización de nutrientes para tratar o reducir el riesgo de determinadas enfermedades como la obesidad, diabetes y optimizar rendimiento físico en deportistas.
  3. Defensa antioxidante, frente a la acción nociva de los radicales libres.
  4. Sistema cardiovascular, previniendo enfermedades como el exceso de colesterol y/o triglicéridos en sangre.
  5. Mejora del funcionamiento intestinal, como es el caso de alimentos probióticos y prebióticos.
  6. Funciones psicológicas y conductuales relacionadas con el control del apetito, la saciedad (fibra) y con el estado de ánimo.

Según el informe emitido por los mismos, los alimentos funcionales deben presentarse en forma de alimentos normales, demostrando sus efectos en las cantidades que habitualmente se consumirían en la dieta.

Etiquetado del Actimel

Etiquetado del Actimel

Además, la legislación contempla que en la información que se incorpore a los envases y a la publicidad no puede atribuirse propiedades preventivas, de tratamiento o curación de una enfermedad; y que cuando se realicen afirmaciones relativas a que un producto está enriquecido con algún nutriente determinado, el envase debe contener obligatoriamente el etiquetado nutricional, indicando el aporte real del producto en ese componente.

La UE apoya el desarrollo de los dos tipos de alegaciones de salud, que se indican a continuación:

  • Tipo A: Alegaciones  «funcionales de mejora». Ej:  la cafeína puede mejorar el rendimiento del conocimiento.
  • Tipo B: Alegaciones sobre «reducción de riesgo de enfermedades» que se asocian al consumo de un alimento o de sus componentes para ayudar a reducir el riesgo de padecer una determinada enfermedad o afección, gracias a los nutrientes específicos que contenga o no dicho alimento. Ej: una ingesta adecuada de calcio puede ayudar a reducir el riesgo posterior de osteoporosis.

De todas formas he de decirles que hay científicos que creen que estos alimentos son un fraude y que están ahí porque mueven mucho dinero y que llevando una dieta mediterránea y unos hábitos saludables que incluyan el deporte no hacen falta. La polémica está servida. Yo les aporto la información y el marco legal. También les adjunto un vídeo TED del Dr.José Manuel López Nicolás, experto en la materia, para que ustedes  saquen sus propias conclusiones. Mis ideas al respecto hace tiempo que las tengo claras.