Guerra contra las grasas trans

Imagen de Alexis Martín https://flic.kr/p/9ve1Hv

Se sabe que la bollería industrial tiene grasas trans pero no en qué cantidad porque no lo muestran las etiquetas. Imagen de Alexis Martín https://flic.kr/p/9ve1Hv

Es más importante el tipo de grasa que consumimos en nuestra dieta que la cantidad pero la sociedad no está del todo concienciada en esto.

En 2006 se hizo obligatorio en los Estados Unidos indicar el contenido de ácidos grasos trans en los alimentos. En 2015 la Agencia Norteamericana de Alimentación y Medicamentos -FDA- eliminó de los productos con ácidos grasos trans la anotación «productos seguros para la alimentación humana».

¿Qué se ha hecho en Europa con las grasas trans?

El año pasado la Comisión Europea publicó un informe en el que se analiza la presencia de ácidos grasos trans en la dieta de los países de la Unión Europea, se sugieren medidas para limitar su consumo y se indican las consecuencias de dichas iniciativas.

Este documento refleja que se ha reducido el consumo de productos trans al 1% de la energía ingerida diariamente. La situación cambia dependiendo del país de la UE del que hablemos. En Austria o Dinamarca se ha limitado los ácidos grasos trans por imposición, mientras que Holanda deja esta responsabilidad a los agentes implicados (autoridades sanitarias e industria).

¿Qué se está haciendo en España para limitar el consumo de grasas trans?

En 2010, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición muestreó las etiquetas de 100 artículos de la cesta de la compra. El estudio reflejó que se utilizaban grasas parcialmente hidrogenadas en comidas preparadas, bollería industrial y margarinas, pero no en qué cantidad porque las etiquetas no lo indicaban. En 2015, según la composición de los ingredientes declarados en la etiqueta, el 91% de esos productos han reemplazado las grasas parcialmente hidrogenadas por una grasa vegetal: el aceite de palma aunque también palmiste.

No sabemos las consecuencias de esta sustitución porque no disponemos de la información del contenido de grasas trans ni entonces ni ahora.

Las grasas parcialmente hidrogenadas han sido reemplazadas por el aceite de palma

A día de hoy no hay legislación que obligue a indicar la presencia de ácidos grasos en el etiquetado alimentario. No obstante, la ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición de 2011 no permite que las escuelas infantiles y los centros escolares vendan bebidas y alimentos con un alto contenido de ácidos grasos trans, ácidos grasos saturados, azúcares y sal. A partir de diciembre, los fabricantes estarán obligados a indicar el contenido de ácidos grasos saturados.

Se sabe que un consumo de 5 gramos diarios de grasas trans aumenta el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular en un 25%. Esta sustitución por aceite de palma, con un alto contenido en ácido palmítico, no sigue la Estrategia NAOS –Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad- que invita a reformular los alimentos disminuyendo el contenido de grasas saturadas.

Lo más sensato según los resultados del estudio Predimed, desarrollado en España sería introducir el aceite de oliva virgen, pero esto encarece el producto y el mercado no está sensibilizado sobre la importancia del tipo de grasas que se añade a los alimentos.

La adición de aceite de palma en los alimentos pretende reemplazar a la grasa trans y demostrar si el alto consumo de grasas saturadas sin colesterol es saludable. Realmente están experimentado con la población para comprobar los resultados. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo conejillos de indias?

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Bibliografía

www.heraldo.es

Contenido de ácidos grasos trans en los alimentos en España. 2015

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Alimentos con azúcar escondida

Habitualmente estamos comiendo alimentos con azúcares escondidos

Según la Organización Mundial de la Salud casi el 5% de la población mundial tiene diabetes. Para evitar este y otros problemas de salud asociados hay que intentar mantenerla a raya; de ahí que deberíamos consumir de forma esporádica refrescos y bollería, pero hay otros alimentos que llevan azúcar incluida y pasa desapercibida. ¿Sabían que el 80% de los azúcares que ingerimos vienen ocultos en alimentos procesados?

Hay comidas que suelen acompañarse de salsas y aliños. El kétchup, la mayonesa o la salsa rosa tienen azúcar en su composición. Es frecuente añadir salsa césar a una ensalada, aunque no se lo crean suele tener unos 7 gramos de azúcar. Además hay aderezos bajos en calorías -light- pero no siempre libres de esta sustancia. ¡Cuidado!

A las conservas de tomates también se les añade para neutralizar la acidez del tomate. Una lata de 150 gramos puede tener unos 13 gramos.

La mayoría de los alimentos procesados llevan azúcares escondidos en su composición

En el pan de molde algunos de los azúcares se forman de forma natural durante el proceso de horneado pero gran parte se añaden para intensificar el sabor. Una simple rebanada de este pan contiene una media de 3 gramos.

Y las bebidas energéticas tan consumidas entre las personas que hacen algo de deporte contienen casi el máximo de azúcar que deberíamos consumir a diario según la Universidad de Harvard.

Algunas marcas de agua mineral en un intento por diversificar su gama de productos han sacado al mercado agua con distintos sabores. La mayoría de la gente piensa que como la base principal del producto es agua es saludable. Nada más lejos de la realidad. Medio litro de algunas marcas pueden contener hasta 15 gramos de azúcar.

Los cereales de desayuno también suelen ser generosos en esta sustancia aunque varía mucho según la composición. Para que se hagan una idea una ración de cereales infantiles bañados en miel aportan casi 13 gramos de azúcar por ración. Los menos calóricos pueden tener hasta 5 gramos por ración.  Los famosos All Bran conocidos por su alto contenido de fibra también tienen azúcar y es que integral no significa libre de azúcar; por eso, los cereales no industriales son la mejor opción. Para muestra un ejemplo: en 100 gramos de avena encontramos 1 gramo de azúcar y en 100 gramos de All Bran 16 gr.

Otros alimentos que tampoco escapan al dulce son los yogures. Ellos nos proporcionan proteínas y calcio pero si no son desnatados y bajos en azúcares podemos llevarnos una sorpresa. Un yogur de sabor pesa 125 gramos pues de ellos 16 gramos son azúcar.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria -EFSA- recomienda no superar los 50 gramos de azúcar en mujeres y los 70 gramos en hombres. Todos los alimentos que les acabo de mencionar superan el 10% del aporte diario energético que necesita nuestro organismo.

¿Cómo podemos identificar el azúcar oculto que contiene un alimento?

Lo primero que debemos hacer para descubrirlo es leer la etiqueta y mirar la información nutricional. Aquí aparece la proporción de azúcares que posee el producto y la lista de ingredientes. En ella podemos localizar azúcares bajo términos químicos. Los más frecuentes son: sacarosa, glucosa, fructosa, jarabe de maíz, miel de caña, miel, maltosa y dextrosa entre otros.

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Crónica Verdades y mentiras de los alimentos | 5 noviembre| La Vinca

Foto de grupo de los asistentes al Taller Verdades y Mentiras de los Alimentos en La Casa Verde de Firgas

Foto de grupo de los asistentes al Taller Verdades y Mentiras de los Alimentos en La Casa Verde de Firgas

El  sábado 5 de noviembre tuvo lugar la segunda edición del Taller «Verdades y Mentiras de los Alimentos». Lo impartimos en el Centro Socio-Cultural La Casa Verde en Firgas y fue organizado por los compañeros de La Vinca Ecologistas en Acción.

El taller fue un éxito y despertó gran interés. El tema es controvertido pero es necesario informar sobre las verdades y mentiras de los alimentos porque los mitos no sólo tienden a confundirnos sino que pueden influir negativamente en nuestros hábitos alimentarios e incluso perjudicarnos.

En las dos horas y media que duró el taller los asistentes conocieron los cambios que ha traído la nueva pirámide alimentaria, el origen de los mitos y por qué interesa que sigan en la población, dimos respuesta a los más conocidos  y finalmente discutimos algunos ejemplos prácticos que vemos actualmente en los medios. Esta última parte los dejó boquiabiertos.

Los mitos alimentarios son creencias que a veces se lanzan de forma interesada en la población para obtener algún beneficio. Basándome en la Ciencia y la normativa alimentaria los asistentes se iban sorprendiendo a medida que iba avanzando la exposición. Fueron bastante participativos y me hicieron preguntas sobre los temas que íbamos abordando. También querían saber mi opinión sobre cuestiones que le preocupaban o le causaban mayor interés como si era mejor tomar leche desnatada o semidesnatada, qué quesos son más saludables, si el consumo de huevos o el queso producen colesterol, si hay alimentos que acidifican el cuerpo y facilitan el crecimiento de microorganismos, si el pan es beneficioso para salud, etc

Con tan buena acogida volveremos a repetir el taller. Ya les informaremos sobre las fechas y los lugares.

Gracias a los organizadores y a los asistentes.

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¿Son más sanos los lácteos sin lactosa?

La lactosa es el azúcar de la leche. Imagen de https://flic.kr/p/9EgWZL

La lactosa es el azúcar de la leche. Imagen de https://flic.kr/p/9EgWZL

Cada vez es más frecuente encontrar productos lácteos sin lactosa y las marcas lo publicitan bajo el lema: «fácil digestión», «mañanas ligeras», etc ¿qué hay de cierto detrás de esto?

El principal azúcar de la leche es la lactosa y está formada por glucosa y galactosa. Nuestro organismo produce de forma natural una enzima -proteína- llamada lactasa capaz de romper la lactosa en sus dos componentes principales para que pueda ser absorbido por el intestino.

Los fabricantes de leche sin lactosa se sirven de este mecanismo para elaborar lácteos sin lactosa; es decir, a la leche sin lactosa no se le quita la lactosa sino que se le añade la enzima lactasa con la que la leche aparece dividida en sus dos componentes: glucosa y galactosa.

¿Por qué la leche sin lactosa es más dulce?

La industria incorpora lactasa a la leche añadiendo ciertos microorganismos que producen esta enzima como hongos y levaduras; de ahí, que sea una leche más dulce porque la capacidad edulcorante de los dos componentes: glucosa y galactosa es mayor que la de la lactosa sola.

¿Por qué se fabrica leche sin lactosa?

A la leche sin lactosa no se le quita la lactosa sino que se le añade lactasa

Aunque nuestro organismo es capaz de fabricar la enzima de forma natural hay una parte de la población que produce baja cantidad de lactasa, es lo que se conoce como intolerancia a la lactosa. Esto quiere decir que la leche sin lactosa es un producto destinado «exclusivamente» a personas con intolerancia a la lactosa pero los anuncios publicitarios que acompañan a estos productos van dirigidos muchas veces al público en general haciéndonos creer que son más digestivos y nos van a sentar mejor que los convencionales.

Esto es un error y ellos lo saben. Para no incurrir en una ilegalidad ponen en letra pequeña en el etiquetado del alimento que el producto va destinado a personas intolerantes a la lactosa.

Los lácteos sin lactosa están de moda y van ocupando más lugares en los supermercados porque sus ventas están al alza. Ahora surge una pregunta ¿el consumo de estos productos por parte de personas que no lo necesitan puede hacer que aumente la cifra de intolerantes? Lo más probable es que sí. El disminuir el consumo de lactosa induce a bloquear la necesidad de que nuestro organismo produzca la enzima lactasa, provocando intolerancia progresiva en aquellas personas no intolerantes a la lactosa que se empeñan en seguir consumiendo alimentos sin lactosa.

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¿Han desaparecido los huevos blancos?

Imagen de Ricardo A. https://flic.kr/p/jqme54

Los huevos blancos transmiten una imagen de higiene y limpieza. Imagen de Ricardo A. https://flic.kr/p/jqme54

Los españoles comemos una media de 204 huevos al año; sin embargo, es muy difícil encontrar huevos blancos en los lineales de grandes superficies.

Años atrás estos ocupaban el ranking de ventas porque transmitían una imagen de higiene y limpieza y los morenos sólo los veíamos en los pueblos y los disfrutábamos como algo especial.

¿Por qué no encontramos los huevos blancos en los supermercados?

Según los expertos en nutrición y productores del sector la desaparición de los huevos blancos en las grandes superficies se debe a una moda. El consumidor ha asociado el color del huevo moreno con un origen más natural y con una mayor calidad. Y esto lo han aprovechado los productores, distribuidores y comerciantes para hacer caja porque veían que los blancos se vendían mucho menos.

¡Que no se nos olvide que tanto los huevos blancos como morenos proceden en su mayoría de granjas de producción intensiva!

Aclaraciones sobre el color en los huevos

El color de la cáscara y la yema del huevo no influyen en su composición nutricional

El color de la cáscara del huevo depende de la raza de la gallina. Generalmente las gallinas blancas ponen huevos blancos y las morenas huevos morenos; sin embargo; las gallinas blancas son más pequeñas, comen menos pienso y ponen huevos más pequeños.

De todas formas, cuando no había producciones industriales de huevos había más colores diferentes incluso turquesa.

El color de la cáscara tampoco influye en su valor nutricional, ya que es el mismo independientemente del color del huevo.

También es frecuente que los consumidores se fijen en el color de la yema para valorar la calidad del huevo; sin embargo, esta depende de cómo alimente el productor a la gallina. Para que la yema tenga un color más llamativo se les da maíz, práctica que no se hace en países como Alemania donde prefieren los tonos claros. Por tanto, el color de la alimentación de las gallinas influye en el color del pigmento de la yema pero no en sus valores nutricionales.

Conclusión

No busquemos culpables en la desaparición de los huevos blancos. Hemos sido los consumidores los responsables de dar mayor protagonismo a los huevos morenos. Nosotros cambiamos los hábitos del mercado para bien y para mal.

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Bibliografía

El Mundo

¿Los zumos de frutas naturales han de beberse recién hechos o se puede hacer más cantidad y guardarla en la nevera un par de días?

La vitamina C de la naranja se degrada rápidamente por lo que hay que consumir el zumo recién hecho. Foto de Chechi Peinado https://flic.kr/p/4Xffjd

La vitamina C de la naranja se degrada rápidamente por lo que hay que consumir el zumo recién hecho. Foto de Chechi Peinado https://flic.kr/p/4Xffjd

Antes que nada recomiendo que en vez de tomar zumo de frutas naturales, se coman la pieza de fruta. En la licuadora se pierde parte de la fibra, vitaminas y minerales. Además ingieres más calorías porque para hacerte un zumo lo más probable es que necesites más de una pieza y encima al ser líquido te sacias menos que masticando la fruta.

Cuando preparen zumos naturales eviten añadirle azúcar. La fruta ya lleva fructosa. Ya saben que a más azúcar, más calorías. Otra cosa…estos zumos deben consumirlo sobre la marcha. Desde que parten la fruta se produce una cascada de reacciones imparables. Dense cuenta que son zumos preparados por nosotros. No tienen aditivos como los industriales. Se han hecho estudios donde se aprecia la pérdida de vitaminas con el paso de las horas.

Con respecto al zumo de naranja y su capacidad de resistencia…. Ya saben que la naranja tiene bastante vitamina C. Esta vitamina se caracteriza porque se desnaturaliza -se degrada- rápidamente. Es un verdadero quebradero de cabeza en la industria alimentaria, porque para evitar la pérdida de la misma en los alimentos se ha de proteger de la luz, del aire y del calor. Por tanto, los zumos de frutas ricas en vitamina C son los que menos resisten y les cambia el sabor.

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