Manzanas rojas con cera. Imagen de Christian Ramiro González

Manzanas rojas con cera. Imagen de Christian Ramiro González https://flic.kr/p/6j88qQ

La mayoría de los consumidores nos dejamos llevar por la apariencia física de las frutas y es un condicionante a la hora de elegirlas. Nos gusta que no tengan deformaciones, que la piel sea uniforme y tersa, que esté en el estado óptimo de maduración y que parezca fresca.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) de todos los factores externos, el color es uno de los aspectos más evaluados por el consumidor y es decisivo en productos como hortalizas de hoja porque asocian el color al grado de frescura del alimento.

Frutas como las manzanas o ciruelas están cubiertas de forma natural por una capa de cera. Con ello se consigue perder menos agua, que la fruta esté más firme y ralentizar el proceso de degradación natural del alimento.

A veces se les da cera a alimentos como los pepinos o los cítricos después de recolectarlos para alargar la vida útil y protegerlos de bacterias y hongos. A nivel comercial su función es darle un aspecto más brillante y apetecible al consumidor. Estos agentes de recubrimiento son sustancias inofensivas para la salud.

¿Qué son estas ceras?

Muchas de las frutas y verduras tienen su propia capa de cera natural para evitar la pérdida de agua. Cuando son recolectadas se lavan para eliminar la suciedad con lo cual pierden esta protección; de ahí, que se aplique cera en ellos.

Las ceras son agentes de recubrimiento o agentes de glaseado. Son aditivos autorizados por la Unión Europea y los más utilizados son la cera de carnauba (E903) y la cera de abeja (E901). Forman parte de un proceso industrial para mejorar las propiedades sensoriales y empezó a utilizarse con los cítricos.

Las ceras se usan para mejorar el aspecto de los alimentos y evitar la pérdida de agua

El uso de ceras mejora la apariencia, previene de posibles contaminaciones  y mantiene la frescura de verduras y frutas, pero no incrementa la calidad de las mismas.

Para conseguir el efecto buscado sólo puede usarse en dosis adecuadas porque un exceso generaría olores y sabores extraños, aparecerían manchas blancas en la piel y se dificultaría el intercambio gaseoso del alimento con el medio externo.

Conclusión

Los agentes de recubrimiento son ceras cuya función es darle una apariencia más apetecible a ciertas verduras, hortalizas y frutas para evitar la pérdida de agua y alargar su vida útil.

Es importante lavar bien «todas» las frutas y verduras antes de partirlas independientemente de que tengan ceras o no. El lavado con agua fría consigue eliminar restos de fitosanitarios, tierra, insectos, etc.  Después de lavar hay que secarlas con papel de cocina o un paño limpio.

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Bibliografía

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