Mosca Imagen de Carlos Baez

Mosca descansando sobre la comida. Imagen de Carlos Baez www.flickr.com/photos/15432866@N00/albums/with/72157647171697069

¿Comerías si vieras una mosca descansando sobre tu plato de comida? Según una encuesta realizada por una empresa estadounidense a más de 300 personas, el 67% de los participantes dejaría de comer si vieran una cucaracha en un restaurante, pero sólo un 3% lo haría si fuese una mosca  ¡Curioso!

Hay unas 12.000 especies de mosca en España pero sólo una decena son domésticas y se crían en ambientes sucios; pero las que viven en este tipo de hábitat son dos veces más sucias que las cucarachas y transmiten más patógenos porque se alimentan de materia podrida y no de restos de comida. El hábitat de este insecto -Musca doméstica- son los lugares fétidos como alimentos en descomposición, contenedores de basura, cadáveres de animales, etc; por lo que transfieren los microbios que hay en todos los lugares que va visitando.

Además están dotadas de un olfato extraordinario, siendo capaces de detectar el olor a materia orgánica en descomposición a varios kilómetros.

Hay que distinguir la mosca negra que vive en ambientes sucios de otras de colores que producen larvas para el control de plagas o las que actúan como polinizadoras.

¿Qué problemas ocasiona una mosca sobre la comida?

Cuando vemos a una mosca descansando sobre la comida realmente está expulsando por la boca todo lo que lleva en el estómago incluyendo microorganismos. Para que se hagan una idea hasta cinco millones de bacterias pueden quedar pegadas a sus patitas. Lo bueno es que generalmente nuestro cuerpo cuenta con los mecanismos necesarios para destruirlos y como mucho puede ocasionarnos algún malestar intestinal.

El problema surge cuando los microbios que transportan las moscas entran en contacto con alimentos frescos que se dejan a temperatura ambiente y/o destapados. Ello facilita el crecimiento de bacterias y otros microorganismos provocando salmonelosis, lombrices intestinales, tifus, cólera, etc.

Según los investigadores las moscas son capaces de transmitir más de cien microorganismos diferentes perjudiciales para la salud

En los objetos donde se posan pueden verse en ocasiones las huellas de su digestión a modo de puntitos negros. No obstante, parece ser que nunca acabaremos comiendo los huevos de este insecto porque suelen poner unos 150 cada vez que se paran en su medio natural putrefacto. Para nuestra tranquilidad las moscas tienen una vida corta de aproximadamente un mes.

Conclusión

Una mosca sobre la comida no es en sí peligrosa salvo que esta proceda de un hábitat sucio y favorezcamos las condiciones para que transmitan los gérmenes patógenos que llevan en sus patas. Si nos comiéramos una mosca limpia no nos pasaría nada.

Para evitar mosquearnos con la comida lo ideal es mantener los alimentos tapados y almacenados de forma correcta.

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Bibliografía

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