Imagen de Juan José Richards Echevarría

Al planificar la compra y cocinar podemos tener conciencia ecológica. Imagen de Juan José Richards Echevarría https://flic.kr/p/4f3a3q

Cambiar nuestra dieta es la mejor receta para reducir la huella de carbono. Esta es una de las conclusiones a las que se ha llegado a través de un estudio encargado por la Comisión Europea.

¿Qué es la huella de carbono? Es la suma total de gases de efecto invernadero emitidos directa o indirectamente por un individuo, organización, producto o incluso un evento.

¿Cómo podemos cocinar de forma más ecológica?

  1. Consumiendo productos de temporada y de cercanía y si es posible ecológicos

Consumiendo alimentos cercanos y propios de cada estación reducimos la necesidad de transporte, distribución y almacenamiento disminuyendo así las emisiones de CO2 por kilogramo de alimento. Además favorecemos la actividad agrícola local, se dinamiza la economía y permitimos la conservación de la biodiversidad agrícola autóctona.

Como consumidores debemos apostar por la compra de alimentos elaborados o cultivados en nuestro entorno más cercano. Además, los alimentos ecológicos apoyan un modelo productivo que utiliza técnicas respetuosas con el medio ambiente, está menos mecanizado que el modelo intensivo, favorece la biodiversidad y  no emplea productos químicos de síntesis. Estos productos en su fabricación y transporte producen grandes emisiones de gases con efecto invernadero.

Los alimentos que proceden de agricultura ecológica están sometidos a una estricta legislación que regula la calidad de las producciones y los métodos de producción.

El problema que veo en los alimentos ecológicos preparados como harinas, galletas, etc es que la mayoría viene de lugares lejanos: Italia, Argentina, etc  ¿hasta qué punto hablamos entonces de ecología?

  1. Apostando por los alimentos de origen vegetal más que animal

Se cree que la actividad ganadera de nuestro planeta es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Este porcentaje es mayor que el generado por todo el transporte. ¿Cómo es posible? Por la deforestación para plantar pastos y cereales, por las emisiones de metano creadas en el intestino de las vacas, por el óxido nitroso de las heces y el alto gasto energético de las granjas, el transporte, el almacenamiento y la refrigeración.

Expertos del campo de la nutrición y el cambio climático coinciden en que una dieta con mayor aporte de proteínas de origen vegetal que de carne, es más saludable tanto para nuestra salud como para la del planeta

Renunciando un día a la semana a comer cualquier proteína animal -lácteos, huevo, carne, etc- y sustituyéndola por cantidades equivalentes de vegetales, conseguiríamos reducir el 14% de su consumo global.

  1. Utilizando la energía de forma eficiente para cocinar podemos ser más ecológicos

Eligiendo la olla adecuada para cada ocasión y utilizándola correctamente disminuimos la factura de electricidad o de gas, ahorramos tiempo y conservamos los valores nutricionales de los alimentos.

Las ollas exprés, a presión o rápidas reducen los tiempos de cocción hasta un 70%, con lo que ahorramos una cantidad de energía considerable.

Además debemos acostumbrarnos a elegir el fogón adecuado al tamaño de la base del caldero o la sartén que vayamos a utilizar.

¿Sabían que cocinando con tapa podemos ahorrar hasta un 25% de energía? Sí, porque conseguimos que hiervan antes los alimentos.

También hay que valorar si necesitamos calentar o hervir un determinado plato de comida porque el hecho de hervir requiere un gasto energético alto. Cuando necesitemos hacerlo mejor hacerlo con el agua justa, no más.

En las cocinas suele haber un microondas. Este es una opción eficiente para cocinar. Aunque sea un electrodoméstico que demanda una gran potencia, lo compensa porque ahorramos tiempo para cocinar. Su uso es una buena opción para familias con pocos miembros.

La cocción en el microondas es entre 10 y 20 veces más rápida que por otros métodos. Además ahorramos entre un 60 y 70% de energía en comparación con el horno convencional.

El horno es uno de los electrodomésticos que consumen más energía por hora, por lo que se recomienda utilizarlo con moderación y sacarle el mayor rendimiento posible.

¿Cómo podemos reducir el consumo energético del horno?

  • No abriéndolo innecesariamente. Para que se hagan una idea cada vez que se abre se pierde un 20% de la energía acumulada en su interior.
  • Apagándolo cinco minutos antes del tiempo previsto de cocción porque la temperatura residual que mantiene cuando está apagado servirá para terminar de cocinar.
  • Procurando aprovechar al máximo la capacidad del horno para ello podemos programar el cocinado de diferentes alimentos a la vez.

Conclusión

Teniendo en cuenta el origen de los alimentos, el tipo y la forma de cocinarlos podemos lograr que nuestra cocina esté más comprometida con el medio ambiente.

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