La ensaladilla rusa es un plato típico del verano, pero hay veces que además la llevamos al campo o a la playa. Me centraré en las precauciones que hay que tener en este caso para seguir disfrutando de ella  sin acabar en un hospital.

¿Por qué decimos que la ensaladilla rusa es una comida de riesgo?

Porque todo está muy troceado, hay muchas manipulaciones y se mezclan los jugos de alimentos de origen vegetal y animal.

¿Cómo debemos elaborar la ensaladilla rusa?

Lo primero que tenemos que hacer en el caso que nos ocupa hoy es elaborarla de forma distinta a la habitual. Lo ideal es no llevarla totalmente hecha, sino las piezas hervidas -pero sin cortar- y luego mezclarlo todo en el momento de consumir.

Lo ideal es hervir las hortalizas enteras y después trocearlas

La mayoría de personas que conozco trocean habitualmente todas las hortalizas (papas, guisantes, zanahorias y habichuelas) antes de cocinarlas perdiendo así muchas vitaminas porque la ebullición ha llegado hasta el interior de cada alimento. Para evitar esto debemos coger el buen hábito de hervir estos ingredientes enteros -si es posible en una olla a presión- y después  los troceamos para que no se pierdan vitaminas y demás nutrientes  y durante el transporte no salgan líquidos que le dan a la ensaladilla un aspecto acuoso y feo que además es caldo de cultivo para bacterias que pueden alterar nuestra comida.

Más recomendaciones…. Si habitualmente le ponemos a nuestra ensaladilla huevo cocido, lo mejor es llevarlo hervido con su cáscara y en el momento de comer lo pelamos y lo troceamos. Si añadimos atún, lo elegimos en escabeche porque está en vinagre y este favorece su conservación. Y finalmente incorporamos  la mayonesa industrial para evitar riesgos.

Espero que disfruten del verano sin ninguna incidencia con este plato tan típico de estas fechas.

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