Comer menos carne

El sector ganadero contribuye al cambio climático porque es responsable del 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Imagen de Jairo Alzate

«Cambio climático, cambio de dietas» es el título de un estudio realizado por Chathamhouse -Instituto Real de Asuntos Internacionales- en el que se analizan los problemas y las posibles soluciones para reducir el consumo de carne y mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC.

Este estudio se ha realizado tomando datos de 12 países y concluye que los sistemas alimentarios a nivel mundial son responsables de hasta el 30% de todas las emisiones de gases con efecto invernadero.

Según la investigación, el sector ganadero contribuye en el 15% de las emisiones de estos gases nocivos. Además, el consumo mundial de carne sigue aumentando alcanzado niveles poco saludables para el planeta.

Si redujéramos el consumo de carne en nuestra dieta se podría disminuir hasta en un 25% las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo a evitar que el aumento de la temperatura a nivel mundial supere los 2ºC.

Para conseguir objetivos es crucial que los gobiernos se impliquen y lideren políticas sobre el consumo de carne y el cambio hacia dietas más sostenibles

El problema es que los gobiernos temen las repercusiones económicas que hay detrás de estos cambios. También hay que sumar la poca concienciación de la población sobre este tema.

Los investigadores de Chathamhouse consideran necesario crear campañas informativas con mensajes sencillos pero impactantes a través de personas que creen confianza en la población a la que va dirigida.

En el estudio se recomienda llevar a cabo debates nacionales sobre el consumo de carne para concienciar a los consumidores sobre los problemas derivados de la producción ganadera y el consumo de productos animales. En estos debates deberían participar los gobiernos, las empresas, las comunidades científicas y la sociedad civil.

Reducir el consumo de alimentos derivados de los animales es esencial para poder frenar el cambio climático, pero es un tema controvertido porque la carne tiene importantes connotaciones culturales en determinadas sociedades; de ahí, que se requiera de la participación de los gobiernos.

Los consumidores están poco informados y creen que es más importante el embalaje de los alimentos de origen animal que el propio alimento para controlar el cambio climático. Son poco los conscientes de que la producción animal y los cultivos asociados contribuyen a la deforestación. Y únicamente relacionan las emisiones de gases con el ganado vacuno, pero lo cierto es que también participan el resto de animales de granja: pollos, cerdos, ovejas, etc.

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Bibliografía

Changing climate, changing diets

Chathamhouse

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