El tiburón es una de las especies susceptible a la contaminación por mercurio. Imagen de Alfredo https://flic.kr/p/nvpKSz

El tiburón es una de las especies de pescado más contaminadas por mercurio.
Imagen de Alfredo con licencia CC BY-ND

El mercurio es un metal que se genera naturalmente en el medio ambiente pero también puede ser emitido al aire por la contaminación industrial. Este metal cae del aire y se acumula en corrientes fluviales y océanos convirtiéndose en metilmercurio en el agua. Esta forma de mercurio es nociva, sobre todo en colectivos sensibles como embarazadas, fetos y niños pequeños.

Uno  de los principales focos de mercurio en el agua del mar son los volcanes. Como la principal fuente de este elemento es la medioambiental los peces lo acumulan en su organismo a lo largo de su vida porque el metilmercurio es insoluble, por lo que no puede ser excretado, provocando su acumulación en las vísceras y el tejido muscular del animal. Esto es muy habitual sobre todo en aquellas especies más longevas y en aquellas de gran tamaño como los grandes depredadores. Se ha comprobado que especies de los niveles superiores de la cadena trófica pueden acumular concentraciones de mercurio 10 veces mayores que las del organismo que consumen. Este proceso se conoce como biomagnificación. Además, el hecho de que los peces de gran tamaño suelan ser migratorios hace que no sea posible excluir de estos riesgos a los peces de las aguas menos contaminadas.

Recomendaciones de la AESAN

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición  ahora englobado en la AECOSAN hizo unas recomendaciones para embarazadas y niños en lo relativo a la ingesta de algunos pescados que son los más contaminados por mercurio. Estas especies son: el pez espada, el tiburón, el atún rojo y el lucio. La AESAN sugiere a las mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo, mujeres en periodo de lactancia y a niños de corta edad (entre 1 y 30 meses) consumir una amplia variedad de pescados, por sus grandes beneficios nutritivos, evitando las especies más contaminadas con mercurio cuya ingesta debe limitarse en determinadas etapas.

Las recomendaciones para el consumo de Pez espada, Tiburón, Atún rojo (Thunnus thynnus: especie grande, normalmente consumida en fresco o congelada y fileteada) y Lucio son las siguientes:

  • Mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo o en período de lactancia. Evitar el consumo.
  • Niños < 3 años. Evitar el consumo.
  • Niños 3-12 años. Limitar a 50 gr/semana o 100gr/ 2 semanas (no deben consumir ningún otro de los pescados de esta categoría en la misma semana).

Intoxicación por mercurio

La toxicidad del mercurio depende de su forma química, de su tipo y de su dosis pero también de la edad del consumidor. Su forma orgánica: el metilmercurio se disuelve fácilmente en la grasa, atraviesa la barrera hematoencefálica y la placenta pudiendo provocar alteraciones en el desarrollo neuronal del feto y en niños de corta edad, esa es la razón por la que se debe limitar su consumo. Por tanto, hay que prestar especial atención a las especies de pescado mencionadas anteriormente y la cantidad que se come de ella.

Existen controles por parte de las Autoridades Sanitarias que regulan las cantidades de mercurio permitidas en distintas especies. La Administración tiene sus controles oficiales en los mercados, pero es inviable analizar todo el pescado. A nivel clínico ya se han visto problemas de intoxicaciones alimentarias por este metal pesado. Se han dado casos de alteraciones nerviosas por personas que comían todos los días pez espada, que es uno de los peces grandes que se comen a los pequeños y va acumulando el mercurio que hay en el mar. De todas formas, esto no es lo habitual porque normalmente la gente no come todos los días pez espada, pero siempre hay alguien que sí, por lo tanto la acumulación de este tóxico puede ser más importante de lo que a primera vista nos pueda parecer.  En líneas generales la exposición al mercurio puede producir daño cerebral, pulmonar, renal y alteraciones del sistema digestivo.

También está muy documentado el « Síndrome fetal por mercurio » que se caracteriza por un conjunto de síntomas que pueden observarse en el feto o en el recién nacido cuando la madre se ha expuesto a cantidades excesivas de metilmercurio durante el embarazo, por eso la AESAN escribió las recomendaciones citadas anteriormente.

Efectos del mercurio en las enfermedades cardiovasculares

Recientemente se ha visto que el mercurio puede tener consecuencias en la salud cardiovascular de la población de consumidores. Pero al público le asaltan las dudas:

  • Primero hay que tener claro que la presencia de mercurio sólo ocurre en especies muy controladas y de las que habitualmente no abusamos.
  • También hay otros errores. Se ha oído y leído que el mercurio se deposita en la grasa con lo que si quitas estas partes del pescado acabas con el problema. Esto es incierto, al contrario, el mercurio está en la parte proteica, que es  la parte muscular con lo que esta no es la solución.

El efecto del mercurio en las enfermedades cardiovasculares está por ahora poco estudiado  porque hasta hace poco tiempo no se había reparado en ello, pero se sabe que va aumentando la mortalidad y la tensión arterial. También aumenta el riesgo de infartos y accidentes cardiovasculares. Si a todo esto le añadimos un colesterol alto o antecedentes familiares de alteraciones cardiovasculares el problema se complica aún más.

A pesar de estos problemas de tóxicos ambientales en determinadas especies, las ventajas se imponen.  De hecho el panel de expertos de la OMS  y la FAO en un informe realizado algunos años fueron concluyentes. En el caso del consumo de pescados y mariscos, los beneficios priman sobre los riesgos teniendo especial precaución con los grupos de riesgo.

Conclusiones

El consumo de pescados por su composición nutricional previene frente  a las enfermedades cardiovasculares y otros trastornos por ser ricos en ácidos grasos omega 3 (en el caso de los pescados azules) y por aportar a nuestra dieta cantidades importantes de vitaminas y minerales, especialmente vitamina D.  El consumo regular de 2 veces por semana de pescado ayuda a conseguir una dieta sana y equilibrada favoreciendo nuestra salud.

Los pescados grasos y baratos de toda la vida como la sardina, la caballa e incluso el salmón acumulan muy poco mercurio. Por tanto, no debemos dejar de tomar pescado « por miedo a… »  sino optar por tomar una dieta mucho más variada. Finalmente, pedirles a las Autoridades que realicen en los mercados los controles analíticos suficientes.

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